Repetitivo

Las esperanzas de un nuevo camino se iban desvaneciendo a medida que las agujas del reloj se movían, cada vez a más velocidad. No había conseguido complacerles, los guardianes De la Torre estaban enfadados conmigo, parte de mí se había ido dejando cifras insuficientes para ellos y para una libertad prometida.

Ese día no pude salir De la Torre, no vi el sol desde una colina ni oí el sonido de los pájaros desde mi ventana, solo el repetitivo sonido de las agujas del reloj moviéndose, pero ahora a cámara lenta, y no veía atisbos de un cambio, todo seguía igual.

Pero yo tenía un plan, un plan para destruir la torre de una vez por todas.

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