Que gran engaño
Los días van pasando y todo lo que entra por esa puerta son sonrisas y buenas palabras.
Que vil engaño, me hicisteis creer que para vosotros era inocente, me dejasteis vivir en mi mundo victimista, la dejasteis a ella, a la oscuridad. La engañasteis de manera que picó de lleno en el anzuelo. Perdió la partida más importante de su corta vida, perdió el poder de destruirme.
Gracias, porque está sumiéndose en un profundo sueño, está desapareciendo. Pero es parte de mí, si desaparece ella puede que lo que se conocía de mi persona también lo haga.
Quien sabe, los más valientes prefieren sonreír sin ganas y asentir de forma bobalicona, como si fueran perros buscando una pelota, su ansiada recompensa.
Los débiles se lo preguntan a sí mismos con temor de encontrar la respuesta.
Yo simplemente cierro los ojos, apago La Luz de la habitación y espero a que la enciendan de nuevo los guardianes De la Torre, así un día tras otro, pasando todos con la misma pregunta en la cabeza.
¿Seré capaz de romper el cuento?
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